Debo confesar que me encantan los diarios online. No tanto por la difusión tan sencilla que tienen, sino porque puedes leer los comentarios de la gente, que deja sus perlas de opinión. En muchos casos sí, entended perlas como algo peyorativo.
Y es que hace un rato leía que la gente que había ido a votar con la camiseta de marea verde, cuyo único slogan era la defensa de la Educación Pública, podían ser condenados a un año de prisión. Se incide en la estupidez de esta posibilidad por llevar una "camiseta verde". Pero no se incide en el fondo. Para variar, nos quedamos en las formas.
Siendo sinceros, es mucho más preocupante que la criminalización de un color. Están empezando a criminalizar la libertad de expresión. Queda poco para que se repitan los pasos, que nos parecían exagerados, del libro de George Orwell 1984: "La libertad es la esclavitud". Está bien el civismo, pero no puedes condenar a una persona por expresar sin tintes políticos su ideología. Si yo llevara una camiseta donde pone "Sí a los matrimonios homosexuales", ¿se consideraría político... o sencillamente demuestro una ideología contraria al poderoso y eso ya es deleznable? Lamento comunicaros que cada vez se hará más difícil la heterodoxia (para seguir con vocabulario de este gran libro que, en los tiempos que corren, recomiendo una y otra vez) que se necesita en estos tiempos para ser coherente y crítico. Denunciar la falta total de vergüenza de personajes como la excelentísima marquesa de Madriz Esperanza Aguirre es un delito ahora. ¿Por qué? Porque es la poderosa. Y todos sabemos que a la derecha eso de las opiniones nunca le ha molado demasiado...
Nietzsche decía que esto que tenemos nosotros se llama "envidioso plebeyismo". Se escuda tras esto esta simpática señora. Llamando a los futuros educadores públicos a los que no pueden comprarse ni coaccionarse "vagos" y demás cosas igualmente demagógicas. Esa es su estrategia: contar cuentos sobre lo malo que es todo el mundo mientras sus argumentos están más gastados que los chistes de Lepe, y tienen menos gracia. Y los líderes sindicales están vendidos mientras pagamos sumas millonarias a los banqueros, y en las farmacias no hay ni para condones. Y los movimientos sociales son degradados una y otra vez por los medios de idiotización masiva. Se escudan tras leyes ambiguas. Y lo mejor es que todos esos argumentos que podría desmontar un niño de dos años, ese doble rasero y doble moral y doblepensar... la gente SE LOS TRAGA. Supongo que es lo que esperan degradando la educación, ¿no? Mentes manipuladas, el conductivismo total que las deja huecas, vacías, anhelantes de cualquier mensaje que ellos quieran introducir en su masa gris, mientras la memoria es un recuerdo y la lógica muere apuñalada en un charco de sangre verde.
¿Y qué hacemos nosotros? Esperamos que pase la tormenta. Pero nos ahogaremos esperando. Y de pronto nuestra tontuna será tal que no sabremos ni en qué año estamos... tal vez sea 1984.
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